TURQUESA


    La turquesa es un hidrofosfato de aluminio coloreado con cobre: también denominada, impropiamente, calaíta, su fórmula es Cu. (PO4) Al6 (HO)8 5 H2O que tiene a veces sustituido el aluminio por el hierro. El hierro origina tonos verdosos, el cobre es el responsable del color azul, que es el color deseado en la turquesa.

    Dur., 5,6 P.E., 2,60-2,90; Ind., 1,61 (simple R); lustre céreo, birrefringente el mineral es amorfo en la práctica, pues realmente está cristalizado en el sistema triclínico. Es, pues,  una gema microcristalino  y,  por tanto,  porosa y fácil de ser teñida. Por tratarse de un material opaco no es posible usar el polariscopio, refractómetro, en el espectroscopio por el examen con la luz transmitida.

    La turquesa es originaria de Persia, cerca de Meched, y en el pueblecito de Nichaburgo había una mina de turquesas que en la antigüedad se hizo célebre por el color purísimo de sus piedras e inalterable, y parece ser que al escasear el filón, por el rey persa, en su día, se dieron órdenes de que se controlara la producción con gran cautela. Pero no tardo la fecha que en lugares no muy lejanos, pero en el mismo país, se encontraron otras minas de importancia.

    Si bien las turquesas su origen es de Persia, como fueron los turcos los comerciantes que primero las utilizaron  y las introdujeran en el mercado, ha pasado por corrupción el nombre de la piedra al de turquesa.

    Se cuenta que un rey de Persia, en la antigüedad, solía guardar las hermosas turquesas de roca vieja para hacer fabricar objetos preciosos, que luego mandaba a príncipes y reyes. Y se dice que cuando envio su fastuosa embajada a Luis XIV, le remitió con ella numerosos y ricos presentes, entre los que figuraban muchas turquesas.

    Pero todos los que las vieron, estuvieron de acuerdo en que no ofrecía nada de particular ni respondían a la idea que se tenía en Europa de las famosas turquesas orientales de la roca vieja, tan generalmente alabadas.

    Los caballeros musulmanes e hindúes, lo llevaron siempre en el turbante rodeados de tres perlas. Era su signo de máxima distinción.

    La turquesa ha ocupado un lugar prominente en la mitología y el folclore de los indios del sudoeste de Estados Unidos, no sólo por el amplio uso que se hacía entre ellos, sino por la peculiar sugestión psicológica que su color parece ejercer en las mentes. Entra en el adorno de los fetiches y encuentra aplicación en muchas ceremonias tal como la famosa Danza de la Serpiente de Hopi.

    Tan único es el color de este material, que es difícil encontrar otro en la naturaleza con que compararlo, por lo que “azul turquesa” ha llegado a ser un término de comparación en si mismo.

    La turquesa tiene colores que varían del azul al verde blanquecino, de ahí, hacer una clasificación de caracteres, según sus yacimientos de origen.


    Turquesa – Nischapur  o Persa.


    La que se da en Persia, es de color azul oscuro, se produce en una porfirita, entre un cemento de minerales de hierro (limonita en su mayor parte) que aumenta a veces su belleza por los dibujos a modo de venillas de color negro o marrón de la limonita. P.E., 2,79; Dur., 6; la menos porosa de todas las clases de turquesas.


    Turquesa de Sinaí o de Egipto


    En 1845 el mayor Mac Donald encontró las antiguas minas perdidas hace siglos y que en su época surtieran de piedras a los Faraones. Allí la turquesa yace en el seno de la limonita,  su P.E. es mayor 2,81; Dur., 6 y color parecido al anterior, es decir, azul oscuro y al microscopio se ven pequeños discos circulares, es translúcida en bordes y casi no es porosa.


    Turquesa Americana u Occidental.


    Se da en Estados Unidos de América. En Arizona y Colorado es una traquita con limonita de color ocráceo, de un azul verdoso ocre oscuro. P.E., 2,61 y Dur., 5 a 6 y es muy porosa.


    Turquesa Matrix


    Cuando la turquesa se talla con la limonita mezclada en su masa, en forma de venillas oscuras recibe este nombre.

    La turquesa es muy susceptible a los agentes atmosféricos y sobre todo a la luz y puede regenerarse el color sumergiéndola en agua amoniacal y dándole parafina o cera y puliéndola.

    La turquesa se encuentra, generalmente, cerca de minas de cobre y una vez localizada resulta imposible para el buscador  saber la extensión de la veta, ya que puede resultar provechosa durante algunos años o puede bruscamente extinguirse.

    La minería de turquesa ha cambiado muy poco desde el tiempo de los antiguos egipcios, que usaban cinceles de cobre y pesados martillos, los bloques de matrices se sacaban y sometían a desmenuzados en molinos machacadores eligiéndose las turquesas con las manos.

    La minería de turquesa se lleva a efecto, hoy, con picos y palas mecánicas. Las rocas sueltas se desmenuzan en bloques susceptibles de acarreo y se elevan a la superficie hidráulicamente.

    La turquesa sigue seleccionándose a mano, después de desmenuzar la roca. La separación de la turquesa de los otros minerales es un proceso difícil que requiere gran habilidad utilizando  las ruedas de diamante para el corte.


IMITACIONES


    Ciertamente como esta piedra es muy comercial por el gran empleo que de ella se hace en joyería está completamente imitada y la natural adulterada.

    En 1957 se lanzo al mercado una piedra con el nombre de Neolita, que es hecha con polvo aglomerado de un producto que unido al fosfato de cobre a fuerte presión y pulido tiene el aspecto de una buena turquesa y para su mayor similitud con la original se le añade oxido de hierro para dar el aspecto de matrix, pero se hacen diferenciar de las legítimas en el aspecto laqueado que presentan.

    También se imitan con una mezcla de fosfato de aluminio y sales de cobre sometidas a una alta presión.

    La más moderna imitación tiene por formula polvo de mineral llamado Howlita que se tiñe dando el mismo aspecto y color que la turquesa y añadiendo un pigmento carbonoso que le da el mismo aspecto que la turquesa Matrix.

    Estas imitaciones son fácilmente reconocibles por la menor dureza, pues oscilan entre 3 y 4,25. Siendo la verdadera de 5,60 y también por los pesos específicos.

    En Alemania se fabrica una turquesa artificial con un conglomerado a base de espinelas sintéticas y que da una dureza 8, más dura que la turquesa.

    Hay otras muchas imitaciones como las realizadas en yeso de Parías coloreado, las hay de vidrio, esmalte o pasta y en su masa existen burbujas bien visibles de aire.

    Las calcedonias teñidas imitando a la turquesa carecen de lustre céreo típico de la misma y la amazonita, aunque algo parecida es muy distinta y a simple vista diferenciable por el joyero con alguna práctica.

    Muchas de las turquesas actuales se recubre con una capa de grasa, cera o esmalte de color natural y para detectar plastificaciones será útil aplicarles un pincho o alfiler al rojo que descubra el fraude.

    La porosidad facilita su tratamiento para mejorarla, pues sumergiéndola en agua y amoniaco se aumenta su belleza y su color, así como su densidad en un 3 a 4%. Las blanquecinas y porosas se tratan con estearato de cobre o bien con mezcla de hidróxido de aluminio y estearato de cobre. Otras veces simplemente con cera y luego se pulen.

    En los teñidos no suelen penetrar mucho, en las turquesas, con el microscopio se descubre el teñido.

    Cuando una piedra está teñida se descubre con una prueba de amoniaco que la decolora.

    La turquesa es piedra delicada en cuanto al color, le afecta la luz solar, el sudor, el agua con jabón, etc.

    No debemos olvidar que la prueba de la densidad de los líquidos para hallar el peso específico no es aplicable en las turquesas porosas porque le ataca a su coloración.

    Aunque hemos indicado que el refractómetro no se puede emplear por la opacidad de la turquesa se puede recurrir al procedimiento  ideado por los americanos llamado “visión distante” que se aplica con cierto éxito y también la observación de rayas espectrales descubierto por el inglés Mr. Anderson, pero ambos métodos sólo son para especialistas.

    Hoy es raro encontrar una turquesa que no haya sido objeto de tratamiento.

    En las fracturas se puede apreciar el lustre céreo de las turquesa fina, que no tienen las imitaciones, pues estas tienen una fractura más concoidea si se trata de imitaciones en pasta.

    Algunas veces la “Odontolita” y la “Variscita” son empleados como sustitutivos de la turquesa.

    La diferenciación con la Odontolita es fácil al microscopio. Se ve la naturaleza orgánica. Parece al marfil por su estructura. Además como esta piedra de color verde tiene en su constitución carbonato de calcio y de cobre, da n gota de de ácido clorhídrico diluido efervescencia. Calentada en tubo cerrado, la turquesa pierde agua y se vuelve de color castaño o negro; además no funde al soplete y no tiñe la llama (al contrario de las imitaciones). Para distinguirlas de la variscita se puede sumergir en ácido nítrico y con una solución acuosa de bicloruro de mercurio y sulfocianuro de amonio: si aparece un precipitado amarillo-verdoso, el mineral es turquesa


    Odontolita.


    Del griego odoys, diente y lihos, piedra. Dur., 5; P.E., 3-3,25; son dientes y huesos de fósiles, Dinoterio, Mamut y Mastodonte, razas ya extinguidas que por circunstancias de las tierras donde han estado asentados se impregnan de fosfatos férricos hidratados, dándoles coloración azul celeste y otras veces verde claro y motivado porque al ser materia orgánica y poseer unos canales oseos, es por donde se introdujo la masa con su color, y es frecuente que a la acción de la luz con el tiempo se decolore y es cuando vulgarmente, se dice que la Odontolita muere. Tiene la particularidad, que por frotamiento se electriza y atrae pequeños trozos de papel fino, cosa que no admite la turquesa.


    La Variscita.


    Dur., 5; P.E., 2,50; Ind., 1,58; que se conoce en América por Utahita y cuyos yacimientos están en Utah, Arizona, Colorado, Etc., es de color verde por ser un fosfato de cobre complejo, siendo su parecido muy grande a las turquesas de inferior calidad.


TABLA DIFERENCIAL


 

Dureza

Densidad

I.R.

Oriental (Persia y Egipto)

6

2,77-2,82

1,61

Occidental (México y U.S.A.)

5,5-6

2,65-2,75

1,61

Howlita

4,25

2,50-2,57

1,59

Odontolita

5

3-3,25

 

Variscita

5

2,5

1,58

 

    Toda “turquesa” con densidad menor a 2,60 debe ser considerada como imitación y únicamente se nos puede presentar el caso excepcional de una turquesa de América (U.S.A.) que puede tener muy cerca de esta densidad.

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